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Marilyn Ferguson, gurú de la Nueva Era

Resultado del sincretismo religioso entre occidente y oriente, la New Age espera con esperanza la llegada de un mundo nuevo.

Sin una institución central que la aglutine y abrevando en las fuentes más heterogéneas, la New Age se presenta como una experiencia religiosa personal y subjetiva, y en tal sentido parece ser uno de los nuevos movimientos religiosos que mejor se adapta a los tiempos posmodernos que corren.

Desconcertados ante la gran variedad de actividades y creencias que se alinean detrás de ella, algunos especialistas la definen como un “bricolage” de saberes y prácticas inconexas – algo parecido a una “espiritualidad a la carta”-, en donde  sus fieles arman a gusto y placer de cada uno su propia religiosidad, sirviéndose por algún tiempo de los cristales, el tarot, la macrobiótica, el yoga o el shamanismo.

Sin embargo, para la escritora norteamericana Marilyn Ferguson (1938 – 2008)  -uno de los “gurúes” más conspicuos del citado movimiento-   los “new agers” poseen una ideología explícitamente declarada -transformar radicalmente la conciencia individual para propiciar luego un cambio profundo a nivel planetario-, saben cuáles son los medios adecuados para llevar adelante dicha transformación -las “psicotécnicas”- y cuentan con una organización mínima: las “redes policéntricas descentralizadas”.

Como fruto de sus reflexiones, Ferguson escribe hacia finales de los ’70 lo que sería su obra más conocida: “La conspiración de Acuario”, considerada por muchos investigadores como una obra clave para comprender los principales postulados de este nuevo movimiento religioso.

La Conspiración de Acuario

La idea de que los planetas sortearán el influjo de piscis para ingresar en la era de acuario, proviene de la astrología esotérica. Ya lo había vaticinado Nostradamus en una de sus profecías: el efecto negativo de piscis, tendrá su clímax virulento hacia finales del siglo XX, pero será felizmente contrarrestado por la llegada de acuario.

En esta era todo será distinto: el amor, la paz, la sabiduría y la armonía, reinarán, por fin, sobre el planeta.

Religión y hippismo

Dicho concepto será retomado por la contracultura beat de los años ’60 en Estados Unidos. Época virulenta, tumultuosa, de grandes trastornos sociales y también de una gran efervescencia religiosa, caracterizada por el sociólogo de las religiones Thomas Robbins como:

“…De fermento espiritual y esoterismo, apelación a valores alternativos, junto a una reivindicación de la naturaleza versus la sociedad industrial, innovaciones conductuales, experimentación con drogas e introducción de elementos místicos orientales…” (cit. por Forni, F., 1993: 7).

Sin embargo,  los “conspiradores de acuario” tendrán que esperar más de una década para cumplir con su mayoría de edad. En efecto, la idea de un mundo más bello y armónico no es un pasatiempo snob y frívolo de jóvenes disconformes con el sistema y la sociedad de consumo; es, por el contrario, una realidad latente y germinal que necesita inexorablemente de la acción concertada de los hombres de buena voluntad para hacer de dicha utopía – “no hay tal lugar”-, una realidad.

La utopía de Acuario

Utopía, esperanza, sueños, imágenes de mañanas posibles que se expresan a través de una nueva mirada o un nuevo paradigma que rescata del fondo de la caja de Pandora, una pluralidad de “saberes sujetos”, esto es, una diversidad de saberes latentes, reprimidos y descalificados por el discurso unitario, teórico y formal de la ciencia.

El “saber menor” del shamán, del brujo, del curandero, del alquimista, del astrólogo; pero también el “saber erudito” de Thoma Khun, Gregory Bateson, Illya Prigogine, Carl Jung, el Padre Theilard de Chardin, Carlos Castaneda, espíritus abiertos y siempre en disidencia con los “inquisidores” y “fundamentalistas” de la ciencia, confluyen para conformar esta nueva manera de pensar viejos problemas.

Una revolución de la conciencia

La revolución que proponen los devotos de la New Age es siempre una “revolución de la conciencia”, una “revolución interior”; el cambio sería para ellos una toma de decisión personal, individual, que luego se extendería, como en un efecto dominó a las estructuras sociales.

Las instituciones de occidente se encuentran desde hace mucho tiempo “esclerotizadas”, muertas y sin vida.  La razón de este enervamiento se debe a que desde el Renacimiento hasta la actualidad, el acceso al conocimiento de lo real se ha operado básicamente a través de uno solo de los hemisferios cerebrales: el izquierdo.

Esta forma unilateral de aprehender la realidad, además de haber obstaculizado la apertura mental al poder creativo del espíritu, ha llevado a occidente a burocratizar y a deshumanizar la eduación, la medicina, la religión, la política, la ciencia y la economía. De tal modo, la humanidad ha quedado atrapada en el temor -y en el error- y, en consecuencia, se le ha atrofiado el poder de crear su propia realidad.

La importancia del hemisferio cerebral derecho

Los “new agers” afirman que para captar la realidad en toda su integridad es necesario utilizar también el hemisferio cerebral derecho que, a diferencia del izquierdo -analítico, lógico y racional-, es intuitivo y emocional.

La intuición, que se define como una percepción rápida de la verdad sin que medie atención o razonamiento consciente, se agiliza a través de técnicas mentales y corporales o “psicotécnicas”, tales como: meditación, control mental, reiki, yoga, terapia transpersonal reencarnacionista, tai chi, etc.

La práctica asidua en estas “psicotécnicas”, alteraría la química del cerebro y ensancharía la conciencia del individuo que empezaría a percibir la realidad de otra manera. El individuo así transformado, comprendería que las identidades particulares son “maya” -ilusión- y que todos los seres vivos, esos seres que la limitada consciencia ordinaria distingue como entidades singulares y fragmentadas, se encuentran en una íntima conexión espiritual.

Poder y autorrealización

En este “nuevo paradigma” el poder dejaría de tener el significado peyorativo con el cual muchas veces se lo identifica -como dominio y fuerza ejercida sobre algún otro- para transformarse en un concepto positivo y constructivo, esto es, como potencia y capacidad para autorrealizarse.

Los fieles de la New Age señalan asimismo la imposibilidad de experimentar esta nueva espiritualidad a través de organizaciones religiosas establecidas, y prefieren, en este sentido, organizarse a través de comunidades emocionales con nula mediación eclesial, o para decirlo en sus propios términos, a través de “redes policéntricas descentralizadas”; es decir, pequeños grupos, autogestionados, heterárquicos, que dejan espacio a la autonomía y a la apertura de criterios.

De a poco, la militancia conjunta de cada una de estas “redes”, iría generando una especia de fraternidad universal, un “enjambre cósmico” que propiciaría el salto a un nuevo ordenamiento social y planetario: la Era de Acuario.

(Artículo publicado originalmente en suite101.net el 6 de junio de 2010).

Bibliografía consultada

AAVV. “Nuevos Movimientos Religiosos y Ciencias Sociales (II)”, editorial CEAL (Centro Editor de América Latina), Colección Los fundamentos de las ciencias del hombre, número 90, Buenos Aires, Argentina, 1993.

Ferguson, Marilyn. “La Conspiración de Acuario”, editorial América Ibérica S. A., Biblioteca fundamental Año Cero, número 1, Madrid, España, 1994.

Thompson, Damian. “El fin del tiempo, fe y temor a la sombra del milenio”, editorial Taurus, Madrid, España, 1998.

 

 

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Sobre el autor
Omar Ferretti
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Omar Ferretti nació en 1962 en el barrio Azcuénaga de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, República Argentina. A los 12 años ingresó a trabajar en la mítica librería de viejo -también peña de ajedrez- de los hermanos Ariel y Apolo Fernández. Como su paso por la escuela secundaria no le fue nada grato, al terminar ese vía crucis decidió inscribirse sin tanto preámbulo en la carrera de antropología, disciplina que consideraba con más méritos que a otras, por el solo hecho de que no figuraba como materia en los planes de estudio de la enseñanza media. Los artículos reunidos en este sitio son deudores de esa fantasía irresponsable, y también, por que no, de su precoz experiencia como vendedor de libros de segunda mano. Como antropólogo, actualmente ejerce la docencia en la Licenciatura en Historia de la Facultad de Humanidades y Artes, y en el PROUAPAM (Programa de Universidad Abierta para Adultos Mayores), ambas pertenecientes a la Universidad Nacional de Rosario.

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