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La ausencia de normas como patología social

El sociólogo Durkheim concibió el concepto de anomia para designar la disolución social que predomina en las sociedades modernas.

Fundador de la escuela funcionalista en sociología, el francés Emile Durkheim (1856 – 1917) es considerado junto a su compatriota Augusto Comte y al sociólogo alemán Max Weber, uno de los representantes más importantes dentro de la denominada sociología clásica.

Imbuido de una concepción “hobbesiana”, Durkheim observó que en las sociedades modernas “el hombre es el lobo para el hombre”, un “Prometeo desencadenado” capaz de llevar a cabo los actos más ominosos con tal de satisfacer sus propósitos.

Para Durkheim, las sociedades modernas basadas en el ideal de progreso, el individualismo exacerbado, la búsqueda del éxito y la competencia desenfrenada, estarían condenadas inexorablemente a la fragmentación y disolución.

Esta preocupación por la solidaridad –o la ausencia de ella- en las sociedades industrializadas y urbanizadas, se trasladó a la mayoría de sus obras, entre las que se destacan: “la división del trabajo social” (1893); “Las reglas del método sociológico” (1895); y “El suicidio” (1897).

¿Qué estudia la sociología?

Según Durkheim, la sociología es la ciencia que tiene como objeto de estudio a los hechos sociales. Estos últimos pueden definirse como aquellas formas de pensar, sentir y actuar que se imponen a la conciencia de los individuos.

Dichas “formas”, que se van a hacer explícitas a través de las normas, son las que van a pautar y orientar nuestro pensamiento, educar nuestros sentimientos, y finalmente, indicar cómo debemos actuar frente a las situaciones que nos toca vivir.

Características que definen a las normas sociales

Son cinco las características que va a nombrar Durkheim para definir a las normas sociales:

  • Coercitivas.
  • Obligatorias.
  • Exteriores.
  • Colectivas.
  • Generales.

Las normas sociales son coercitivas, ya que se imponen a través de la coerción o la fuerza, y obligatorias porque va a existir algún tipo de sanción para aquellos integrantes del grupo que no las cumplan.

Por otra parte, el individuo al nacer, es como una especie de “tabula rasa” o de “gabinete vacío” que recibe del exterior, es decir, de los grupos en los que va a formar parte, la totalidad de las pautas de comportamiento que lo transformarán en miembro de la sociedad. De hecho, este proceso de socialización – a través del cual los individuos incorporan las pautas del comportamiento del grupo- es el que los convierte en “sujetos”, esto es, “sujetados” a la sociedad por medio de las normas.

La exterioridad de dichas pautas se hace consciente para los individuos cuando las infringen. En efecto, en dichas situaciones se ponen en funcionamiento los mecanismos de control social que sancionan al transgresor.

Para ser generales, primero tienen que ser colectivas

Como condición para ser generales, las normas primero deben ser colectivas, esto es, creadas por la sociedad; y luego serán generales, si se encuentran presentes en la conciencia moral de la mayoría de los individuos que componen esa sociedad.

Si en una sociedad las normas que reglan la convivencia poseen estas cinco características, existirá una buena integración o solidaridad entre sus miembros.

La anomia como patología social

Para Durkheim la única autoridad que puede ponerle límites a la conciencia individual es la “conciencia colectiva”, que no es otra cosa que la sociedad cuando se encuentra bien integrada.

Sin embargo, este sociólogo francés va a detectar una falla en el andamiaje de las sociedades modernas ligadas al cambio y al progreso: las normas que deberían regular la convivencia, han dejado de ser generales y, por lo tanto, de estar presentes en la conciencia moral de la mayoría de los individuos que componen esa sociedad.

Al fallar en gran medida este proceso de socialización, se produce una patología social que Durkheim va a definir como anomia: del latín “anomos”, es decir, “ausencia de normas”.

La falta de solidaridad en las sociedades modernas

Las sociedades en las que predomina la anomia, sufren un fuerte relajamiento de los controles sociales que termina enervando los lazos que unen a los individuos con la sociedad. Por eso la anomia va a provocar la desintegración y la fragmentación social, tan típica de las sociedades modernas.

A diferencia de las sociedades arcaicas o antiguas que se asientan en la tradición; las sociedades modernas, industrializadas, urbanizadas y fuertemente diversificadas como las que analiza Durkheim, son sociedades ligadas al cambio.

Este carácter efímero de la conducta o de la norma, ayudaría a entender, en parte, porque las sociedades modernas son proclives a generar situaciones de anomia.

(Artículo publicado originalmente en suite101.net el 6 de diciembre de 2010)

Bibliografía consultada

Bengoechea, Sonia (comp.). “El mundo moderno”, editorial Homo Sapiens, Rosario, Argentina, 1998.

Durkheim, Emile. “Las reglas del método sociológico”, editorial Coyoacán, Colección diálogo abierto, México, 1994.

Portantiero, Juan Carlos. “La sociología clásica: Durkheim y Weber”, Centro Editor de América Latina (CEAL), Colección universidad abierta, número 4, Bs. As., Argentina, 1986.

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Sobre el autor
Omar Ferretti
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Omar Ferretti nació en 1962 en el barrio Azcuénaga de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, República Argentina. A los 12 años ingresó a trabajar en la mítica librería de viejo -también peña de ajedrez- de los hermanos Ariel y Apolo Fernández. Como su paso por la escuela secundaria no le fue nada grato, al terminar ese vía crucis decidió inscribirse sin tanto preámbulo en la carrera de antropología, disciplina que consideraba con más méritos que a otras, por el solo hecho de que no figuraba como materia en los planes de estudio de la enseñanza media. Los artículos reunidos en este sitio son deudores de esa fantasía irresponsable, y también, por que no, de su precoz experiencia como vendedor de libros de segunda mano. Como antropólogo, actualmente ejerce la docencia en la Licenciatura en Historia de la Facultad de Humanidades y Artes, y en el PROUAPAM (Programa de Universidad Abierta para Adultos Mayores), ambas pertenecientes a la Universidad Nacional de Rosario.

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