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El sincretismo religioso como resistencia

Las religiones africanas en América Latina lograron resistir siglos de evangelización cristiana. Su secreto está en la mezcla.

La diáspora africana en América Latina debió sufrir durante siglos la dura arremetida de una civilización que trató por todos los medios de imponer una lógica y una racionalidad extrañas a las culturas que estas etnias traían de África.

No obstante, estos grupos que sirvieron principalmente como mano de obra esclava en las plantaciones de azúcar y café, supieron resistir con admirable maestría y estoicismo el proceso de etnocidio y desculturación al que se vieron sometidos.

De la santería a la umbanda

En la actualidad, la prueba de dicha resistencia la podemos encontrar en la supervivencia y vitalidad de muchos cultos africanos presentes en América Latina: desde la santería cubana, hasta la umbanda y el candomblé brasileños, por citar sólo algunos.

Todas estas manifestaciones religiosas serían el producto de la inevitable mixtura o sincretismo entre elementos europeos, americanos y africanos.

La resignificación como primera fase del sincretismo

A partir de los estudios realizados por el antropólogo norteamericano Melville Herskovits en el Caribe, sabemos que la “reinterpretación” o “resignificación” es la primera fase del sincretismo. En efecto, cuando dos pueblos entran en contacto, los elementos recibidos como préstamos, deben ser recreados o modificados, para adaptarlos al patrón original de la cultura receptora que de este modo, puede integrarlos y adoptarlos como propios.

La metáfora que mejor se acomoda a este proceso es la de “arrojar vino nuevo en odres viejos”; “reinterpretar” sería entonces, en su primera fase, atribuir a elementos nuevos, significados antiguos, cuya raíz se encontraría en el imaginario colectivo del grupo receptor.

Resignificando a los santos católicos

El problema que se le planteaba a la diáspora africana en América era el siguiente: ¿cómo defender las creencias tradicionales –esas que le dan sentido y significación a la vida del grupo-, cuando se encuentran amenazadas y a punto de desintegrarse?

Una posibilidad es ver qué es lo que ofrece la cosmovisión del grupo dominante y si se pueden utilizar algunos aspectos de este imaginario como “máscaras” o “pantallas”, para ocultar creencias que, de otro modo, serían censuradas.

Ahora bien, una de las primeras enseñanzas de los sacerdotes católicos a estos grupos con el objeto de “elevarlos de su condición fetichista”, fue la de enseñarles la vida de los santos y mostrarles sus dibujos. En estos, aparecía San Patricio expulsando a las serpientes del paraíso; San Jorge con su armadura y espada refulgentes, montando a su caballo blanco y venciendo al dragón; Santa Bárbara protegiendo de los rayos a los caminantes desprevenidos; San Pedro con las llaves del Cielo.

Es en este momento de la evangelización, cuando los esclavos comienzan a prestarle atención a alguno de estos aspectos de las figuras de los santos, y a identificar o “resignificar” a San Patricio con “Damballah – Wedö” (el dios de las serpientes), a San Jorge con “Oggum” (el dios de la guerra), a Santa Bárbara con “”Xangó” (el dios del trueno y de los rayos), a San Pedro con “Exú” (el dios del fuego), a Jesús con “Oxalá” (el hijo de “Oloddumare”, el Dios Supremo en la cosmovisión africana).

El “trickster” como arquetipo universal

El caso de Exú (Brasil) o “Legba” (Haití y Cuba) es más complejo. En efecto, éste es el dios del fuego, un ser pansexuado, terriblemente fálico y asociado con la fecundidad y la procreación. Se cuenta que, antiguamente, en África, las posesiones de Exú terminaban generalmente en orgías.

Arquetípicamente, Exú o Legba es un “Trickster”; esto es, un personaje que aparece en todas las mitologías del mundo. El “trickster” como arquetipo, es un ser muy inteligente, astuto, siempre se sale con las suyas, y además es un ser que sin llegar a ser malvado, es un “granuja” al que le gusta hacer travesuras, y divertirse cuando alguien se encuentra en apuros. Y para poner a la gente en apuros, Exú o Legba es un especialista.

Exú, el que cuida el santuario

Pero también Exú es la divinidad que se encuentra en la puerta del Cielo, dando la bienvenida a los difuntos para hacerlos ingresar junto a Oxalá. Asimismo, es el que cuida la entrada de los “terreiros” o “humfó” (santuarios). Es una epifanía muy celosa; por eso el primer sacrificio es para él; si los fieles así no lo hicieran, Exú, por celos podría traer grandes problemas a la comunidad.

Si bien en algunos lugares de Brasil, a San Pedro se lo identificó con Exú –ya que ambos están en la puerta del Cielo esperando la llegada de los difuntos-, en otros lugares se resaltó su cualidad de “granuja” y sus características sexuales, identificándolo entonces, con el demonio.

Aquí, puntualmente, estaríamos en presencia de una segunda fase del sincretismo, es decir, cuando la racionalidad de la cultura dadora –en este caso, la civilización occidental y cristiana-, impregna y modifica con su lógica a las creencias de la cultura receptora.

El destino de Legba en Haití y Cuba

Tanto en Haití como en Cuba, la “semiosis infinita” le deparará a esta divinidad africana una nueva sorpresa: se lo identificará con San Lázaro.

Este santo es representado como un viejecito decrépito, mendicante e impotente que ayuda siempre a la gente. En otras palabras, se lo identificó por su contrario, por lo que no es. ¿Qué autoridad hubiera pensado que detrás de un pobre viejecito enfermo de lepra, se escondería el poderoso y fálico Legba?

(Artículo publicado originalmente en suite101.net el 14 de diciembre de 2010)

Bibliografía y páginas Web consultadas

Bastide, Roger. “El prójimo y el extraño. El encuentro de las civilizaciones”, editorial Amorrortu, Bs. As., Argentina, 1973.

Cuché, Denys. “La noción de cultura en las ciencias sociales”, editorial Nueva Visión, Biblioteca problemas claves, Bs. As., Argentina, 1999.

Manson, Federico; Pulice, Gabriel y Zelis, Oscar. “La lógica en Peirce. Algunas herramientas conceptuales de interés para la investigación y el psicoanálisis”, en: www.psicomundo.com, 2000.

Métraux, Alfred. “Vodú”, editorial Sur, Bs. As., Argentina, 1963.

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Sobre el autor
Omar Ferretti
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Omar Ferretti nació en 1962 en el barrio Azcuénaga de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, República Argentina. A los 12 años ingresó a trabajar en la mítica librería de viejo -también peña de ajedrez- de los hermanos Ariel y Apolo Fernández. Como su paso por la escuela secundaria no le fue nada grato, al terminar ese vía crucis decidió inscribirse sin tanto preámbulo en la carrera de antropología, disciplina que consideraba con más méritos que a otras, por el solo hecho de que no figuraba como materia en los planes de estudio de la enseñanza media. Los artículos reunidos en este sitio son deudores de esa fantasía irresponsable, y también, por que no, de su precoz experiencia como vendedor de libros de segunda mano. Como antropólogo, actualmente ejerce la docencia en la Licenciatura en Historia de la Facultad de Humanidades y Artes, y en el PROUAPAM (Programa de Universidad Abierta para Adultos Mayores), ambas pertenecientes a la Universidad Nacional de Rosario.

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