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El boom de las sectas en la Argentina de los ‘90

Los grupos “anticultos” suelen hacer su aparición en períodos de plena efervescencia religiosa, para librar una “guerra santa” en contra de los nuevos movimientos religiosos (N.M.Rs.).

El despertar religioso que había comenzado a insinuarse en nuestro país con el advenimiento de la democracia en 1984, alcanzó su apogeo a partir de los ’90. En ese entonces, numerosos movimientos religiosos no convencionales se lanzaban a la conquista de un mercado de bienes simbólicos de salvación, compitiendo con las organizaciones eclesiales que creían tener el monopolio del mismo.

De este modo, al finalizar el siglo XX la sociedad argentina asistía a un verdadero “reencantamiento del mundo”, es decir, un despertar de lo sagrado que se expresaba en formas más emocionales de culto, en la búsqueda de estados no ordinarios de la conciencia y en la mayor visibilidad de N.M.Rs.

Las interpretaciones de este fenómeno presentadas en los medios de comunicación, eran expuestas sobre todo por los grupos “anticultos”. De modo no tan frecuente, dichas interpretaciones eran contrastadas con algunas versiones a favor que ofrecían fervorosos y entusiastas devotos de algunos de los grupos religiosos más cuestionados.

Nacimiento y conformación de los grupos “anticultos”

Los sociólogos norteamericanos James Richardson y Thomas Robbins descubrieron que como una reacción a la mayor visibilidad de N.M.Rs., aparecían en su país grupos que libraban una especie de “guerra santa” en contra de lo que ellos mismos definían como “una invasión de las sectas”. Dichos grupos estaban conformados por profesionales (principalmente psicólogos y periodistas) y ex – miembros de los N.M.Rs.

En la Argentina de finales de los ’80 y principios de los ’90 sucedió algo similar:  junto con la mayor visibilidad de los N.M.Rs., fueron creciendo al mismo tiempo los “anticuerpos”  decididos a “frenar el avance de las sectas”. En dicho contexto, uno de los grupos “anticultos” más emblemáticos resultó ser la FAPES (Fundación Argentina Para el Estudio de las Sectas) cuyo director era el periodista Alfredo Silleta.

Otro grupo con bastante predicamento y presencia en los medios de comunicación era el CAIRP (Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia). A través de una revista llamada “el ojo escéptico”, dicho centro se ocupaba sobre todo de refutar creencias platillistas, astrológicas y otras de dudoso tinte científico.

Por último, se encontraba también el SPES (Servicio Para el Esclarecimiento de las Sectas), de fuerte conexión con el catolicismo integral, dirigida y fundada por el psicólogo José María Baamonde.

El “lavado de cerebro” como método de reclutamiento

El aspecto más polémico que giraba en torno a los N.M.Rs. era el referido a sus métodos de reclutamiento. En efecto, acusaciones de “lavado de cerebro”, “persuasión coercitiva” y “control del pensamiento”, intentaban explicar cómo y porqué los individuos entraban a esos grupos y permanecían en ellos.

Según la explicación que daban los movimientos “anticultos” a los medios de comunicación, los N.M.Rs. realizarían reclutamiento engañoso y “lavado de cerebro” a partir del cual los miembros no podrían dejar el grupo religioso, permitiría la explotación económica de los mismos, causaría la división familiar y permitiría la existencia de liderazgos autoritarios.

Estas explicaciones no sólo monopolizaban la interpretación acerca del fenómeno en los medios de comunicación, sino que también obtenían el apoyo de algunos políticos locales.

La conversión como una experiencia Paulina

De acuerdo con el sociólogo Alejandro Frigerio, detrás de la teoría del “lavado de cerebro”, se encuentra un modelo explicativo que interpreta a la conversión según la experiencia acaecida a Pablo en camino a Damasco; es decir, un fenómeno súbito, dramático, emocional, que cambia radicalmente la vida y las creencias del converso debido a poderes sobre los cuales no puede ejercer ningún control.

En otras palabras, esta teoría terminaría considerando al converso como un sujeto pasivo, una víctima de fuerzas que se le imponen y del que se encuentra inexorablemente inerme: “…En vez de un Dios omnipotente convirtiendo a Pablo en camino a Damasco, tenemos técnicas omnipotentes y procesos de lavado de cerebro, hipnotismo, control de la mente y persuasión coercitiva, utilizada para convertir a jóvenes pasivos e inocentes…” (Richardson, J. cit. por Frigerio, A., 1993: 61).

Otro paradigma acerca de la conversión

A diferencia de los profesionales que sostienen la hipótesis del “lavado de cerebro”, sociólogos y antropólogos de todo el mundo –con trabajo de campo intensivo dentro de las comunidades religiosas que estudian- afirman, por el contrario, que el converso es un sujeto activo que está buscando una identidad más satisfactoria.

Sus conclusiones apuntan a demostrar que existe mucho desgranamiento y defección voluntaria. Thomas Robbins, refiiriéndose a la tan mentada secta del Reverendo Moon, comenta: “Si los medios de comunicación mostraban imágenes de miles de jóvenes convertidos por los moonies, la realidad mostraba que también miles de ellos salían silenciosamente por la puerta trasera” (cit. por Frigerio, A., 1993: 55).

Esta desafiliación voluntaria era escamoteada por ambos grupos en disputa: por los movimientos “anticultos”, ya que esto demostraba la inutilidad del concepto de “lavado de cerebro” para explicar el reclutamiento y la permanencia en dichos grupos; pero también por los N.M.Rs. a los cuáles no les convenía que se de a conocer la cantidad de miles de jóvenes que se desencantaban rápidamente de sus propuestas.

El “lavado de cerebro”, un arma social para demonizar al “Otro”

En poder de los grupos “anticultos”, el “lavado de cerebro” se convirtió en una versión remozada de la posesión diabólica, mientras que la tan mentada “desprogramación” –psicólogos que intentaban persuadir a los miembros de los N.M.Rs. de que habían sido víctimas de un “lavado de cerebro”- en una moderna versión del exorcismo.

En suma, esta teoría resultó una efectiva metáfora para descalificar a las formas de religión consideradas desviantes, antes que un modelo que ayude a explicar como funciona la conversión a estos grupos.

(Artículo publicado originalmente en suite101.net el 1ero de diciembre de 2010)

Bibliografía consultada

Ferretti, Omar. “Secularización, crisis de sentido y nuevos movimientos religiosos”, material para uso interno de la cátedra Sistemas de creencias en sociedades complejas,  licenciatura en Antropología, Facultad de Humanidades y Arte, Rosario, Argentina, mimeo, 1999.

Frigerio, Alejandro. “Perspectivas actuales sobre conversión, deconversión y lavado de cerebro en los nuevos movimientos religiosos”, en: Nuevos movimientos religiosos y ciencias sociales, tomo I, Centro Editor de América Latina, colección los fundamentos de las ciencias del hombre, número 89, Buenos Aires, Argentina, 1993.

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Sobre el autor
Omar Ferretti
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Omar Ferretti nació en 1962 en el barrio Azcuénaga de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, República Argentina. A los 12 años ingresó a trabajar en la mítica librería de viejo -también peña de ajedrez- de los hermanos Ariel y Apolo Fernández. Como su paso por la escuela secundaria no le fue nada grato, al terminar ese vía crucis decidió inscribirse sin tanto preámbulo en la carrera de antropología, disciplina que consideraba con más méritos que a otras, por el solo hecho de que no figuraba como materia en los planes de estudio de la enseñanza media. Los artículos reunidos en este sitio son deudores de esa fantasía irresponsable, y también, por que no, de su precoz experiencia como vendedor de libros de segunda mano. Como antropólogo, actualmente ejerce la docencia en la Licenciatura en Historia de la Facultad de Humanidades y Artes, y en el PROUAPAM (Programa de Universidad Abierta para Adultos Mayores), ambas pertenecientes a la Universidad Nacional de Rosario.

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